
Teodosio Alambique fue uno de los primeros alcaldes que tuvo mi pueblo. Dicen las crónicas que inventó la parrillada de mariscos, la pítima sin resaca y los recuerdos indoloros; vivió noventa y tres años, dos días y un suspiro. Sus últimas palabras figuran en el códice XXII de Alfonso X "El Entendío", siendo éstas: "que me quiten lo bailao y esta pulga jodedora", tras lo cual expiró entre gritos de plañidera de todo a cien y ladridos de Rufo, su perro naranja.
Teodosio cedió el bastón a un sobrino suyo, Alarico Cava, que descubrió el limón para el gin-tonic, Singapur y una máquina para renovar alientos, ilusiones y desdramatizar. Fue precisamente este último invento el que le costó la vida a la corta edad de setenta y dos latidos; no le tomaron en serio y la acidez de estómago pudo con él. Apenas gobernó y no queda constancia escrita de sus decisiones administrativas.
El siguiente en la sala de alcaldes ilustres, si la hubiera, sería Chan Qte, un náufrago recién llegado el día que llegó, de aspecto circunspecto, altiva mirada, nariz esdrújula, carácter tempestuoso y zurdo de pro que ocupó el sillón del concejo sin oposición alguna para pasmo de la concurrencia y admiración de propios e impropios. Y como ya estaba allí, le dejaron hacer. Fue alcalde veintitrés años. Jamás le preguntaron. No hablaba la parla de aquí.
Qte era corredor modesto, el primer alcalde que practicaba el noble deporte del atletismo popular por estas playas. De él se sabe que implantó, por gestos, las carreras equinocciales y solsticiales de diez mil metros en las que sólo él podía participar, aunque recuerdan sus partidarios y un artículo de El Sur que no se presentaba para no abusar. Era su indumentaria rudimentaria, como es fácil suponer dada la época, ni visigoda ni viceversa. Solía desplazarse por las arenas calzado con cueros viejos, tanga de licra por inventar importado de los dominios tupíes y camiseta Visigoshumushu que compró en Tarifa de segunda mano. Se le recuerda por su olor acre, su mirada perdida y una uña inolvidable en la mano del tenedor.
Terminamos el repaso de hoy a la historia antigua y apócrifa de mi pueblo rindiendo un sentido homenaje al sucesor de Chan. El insigne "_____ ". De " _____ " no se sabe casi nada. Sólo consta que fue alcalde treinta y dos lunas y un sol, que escribía versos con tinta invisible, oía a los grillos con atención y hablaba tres lenguas y un labio. Una vez se sentó en la torre, miró hacia África, la vio entre la bruma uno de esos días raros, se tiró por El Tajo y se le perdió de vista nadando hacia el sur.
Cosas de los Rinconeros.
6 comentarios:
Al del limón para el gin-tonic espero que se le haga hijo predilecto por lo menos, como estamos en familia entiendo que no hay más ginebra que la Bombay y un poco de Pulco
Las Bombay SAPPHIRE en la terraza del Raffles.
Saludos, apañero.
¡Vaya alcaldes más particulares! Me quedo con Teodosio.
A Qte, al paredón por inventar lo de correr, ahora que hace tanto calor.
Divertidísimo, como siempre.
Gregorio estoy saliendo a correr al anochecer y es toda una aventura: suspiradores playeros solitarios, parapentes, corredores, andadores, perros, gatos, lechuzas, cornúpetas, estragados, vociferantes... a veces me planteo volver a las madrugadas.
Nah!!! Ahora me divierto más. Qué de gente hay en el mundo por las tardes!!!
Gracias, Maestro!!!
Kal, si eres capaz de madrugar, cambia de horario, que así aseguras la carrera con más fiabilidad. Yo no madrugo, de momento, porque me dicen que despierto a toda la casa y luego no son capaces de conciliar el sueño.
Pero a partir de julio, en La Herradura, a las 7'30 como un reloj estaré por el paseo marítimo (que no existe) dándole a las zapatillas casi a diario.
Fernando, me gusta leerte. A veces no te puedo dar un comentario apropiado, me quedo anonanado con tus fantásticas entradas...un abrazo
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