jueves, 14 de mayo de 2009

Musaraño de Bezmiliana


Según intrenete una ballena tiene entre veinte y treinta pulsaciones por minuto, un caballo entre veintiocho y treinta y dos, el escarabajo pelotero común no se deja tomar la muñeca y los camellos entre cincuenta y ochenta y cinco, según se dediquen al hachís u otras sustancias más elaboradas.

Yo corro a una media de ciento sesenta y pico. Según tengo entendido viene siendo el umbral anaeróbico de la musaraña común de Bezmiliana. Si tenemos en cuenta que cuando me levanto por las mañanas mi corazón se despereza entre sesenta y setenta bombeos por minuto, podemos deducir, que cuando troto por el mundo estoy más cerca de ser musaraña que adulto humano cuarento-bipédico.

Establecido lo cual, y como dijo Patrimonio de la Renta, efesiano de pro y catador de mostos: vamos al Tajo.

Se viene teniendo conocimiento de carreras atleticoncurridas desde muy antiguo. Si descontamos los arreones en pos de jeroglíficos uros, peludos bisontes y tigres sin cobertura dental, podemos decir que el correr es una actividad antigua que se ha venido practicando con entusiasmo y creciente popularidad desde hace muchos siglos.

Dicen que Uñero de Piéfeso aconsejaba untar las partes interiores de los muslos con aceite de oliva antes del ejercicio; pero su vecino, Mirón de Catalejia afirma en su epistolario a Marujita Díaz que jamás, después de dejarse untar tales partes, se le vio salir del tálamo horizontal y que cuando lo hacía mostraba sonrisa estupidísima y levantisca excitación.

Dos siglos más tarde Patrocinio, hijo de Subvenciónides, recomendaba a sus alumnos tebanos la ingesta de miel, grasa de toro e higos chumbos para mejorar el rendimiento cardíaco. Ya había sido establecida pues la relación directa entre el músculo cardíaco y la velocidad a dos patas.

Hubo de llegar Anticuaya Susmúlides, famosísima discípula de Eltuno Perennis, para descubrir la relación entre correr y la cría con éxito de la marmota común. Hecho aún por demostrar, pero de indudable interés científico.

La historia del atletismo está llena de anécdotas. Ya la iremos descubriendo.

Ya.

2 comentarios:

Izan dijo...

Jajaja. Mosquis, casi olvido lo divertido que era leerte :)

lalala dijo...

jajajaja! eres único describiendo cosas! mis pulsaciones dicen que son demasiado altas... que le vamos a hacer, siempre lo han sido!
Un abrazo!