
Ermitaño Efluviano, panadero de oro, poeta en tiempos libres y coleccionista de suspiros escribió una vez: "Correr es volver a la infancia". Poco después de escribir con carboncillo en piedra pomez tal pensamiento, una cohorte de la VI Legión con base en la Lumbalgia Meridional le prendió, fue sometido a juicio y puesto en libertad con cargos; le hicieron llevar a la espalda durante el resto de sus días, dos, un saco lleno de guías telefónicas en marmol de Carrara; pero sus enseñanzas han llegado hasta nuestros días.
Contemporáneo del anterior fue Herniado Inguinal, natural y vecino de Mora Falaz, en lo que en nuestros días conocemos como Burguillo de la Tomatera, provincia de Basora a orillas del Mare Mía. Herniado escribió un tratado de cinco tomos sobre el pie, la rodilla y el atún en escabeche del que se conservan extractos en una tienda de IKEA en Somalia. Para no cargar las tintas nos centraremos en la piedra angular de su teoría, su pensamiento magno, su mayor contribución a la historia del atletismo:
"Pufff".
Ya!! No está al alcance de todo el mundo por la simpleza complicada de su afirmación intemporal. Algunos filósofos, me viene a la mente por ejemplo, Mirlón Máximo, crearon escuelas en torno a esta idea. La discusión duró siglos en los sesudos círculos de pensadores con sauna, venenito y mozos imberbes, las ágoras echaban humo, creáme la concurrencia.
Por último, pero no menos importante, quiero recordar esta tarde, antes de dedicarme al noble arte de dar saltitos rápidos por ahí, la figura del insigne ensayista español D. Cosme de Aranda, amancebado caballero, jinete sin par, elucubrador, flatulento de pro y apasionado de entresijos, dobleces y redundancias quien en su obra "El atletismo moderno" concluía: no por mucho correr amanece por las noches. Fue ejecutado de ipsofacto bajo la autoridad de Murat "El Ensortijado", en la Plaza Mayor de Madrid el día 21 de junio de 1.808, acusado de copisterio recalcitrante, furibundo olor pedal, pedorro en grado de tentativa, contrario a la Ilustración y a los principios revolucionarios y por vender churros en mal estado en San Jerónimo.
Lo dicho, la historia del atletismo está llena de anécdotas.
1 comentario:
Hombre...lo de los churros no tiene perdón de Dios!!!
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