jueves, 27 de noviembre de 2008

El corredor contento.




El corredor tiene un amor sostenido, sereno y largo. Le dura ya más de treinta años: Barcelona. Esa amada silenciosa, que se deja querer con una pasividad envolvente, maternal, eterna y siempre cambiante, escenario de segunda infancia, adolescencia, viajes, visitas, escalas, recorridos, paseos interminables a toda hora, en toda estación. Mi querida Barcelona. La ciudad que más me hace sentir en casa. ¿Qué más puedo decir de ese conjunto de calles, espacios, gentes y recuerdos?.

Hoy el corredor está contento. Barcelona es querida por muchas personas pero pocos la han descrito tan bien como Juan Marsé. Mi venerado Marsé. Cuando le descubrí pude leer, asombrado, descripciones de lugares que conocía, que frecuentaba, plasmados en el papel con una precisión que me causaba tal pasmo y admiración que aún hoy me acuerdo del momento exacto en que leí tal o cual página en la que, palabra tras palabra, se me metía en la sangre con la facilidad de una nota musical, íntima y dulce. Con Marsé aprendí cómo había sido la Barcelona madre de la que yo viví y aun su abuela. Cómo sonaban los golpes de aquél bastón por el empedrado, de qué color era la fachada de la casa donde vivía Teresa; a qué olían los cigarrillos del Pijoaparte y hasta me molestó el olor de su colonia. Vi con Marsé un Pedralbes almenado, dolorosamente inaccesible a los ojos de los charnegos; el color del humo de un puesto de castañas bajo una morera. La extraordinaria cotidianidad,

Fue Barcelona para el corredor un viaje de iniciación en los años justos en que uno se da cuenta de que ha caído en el mundo y se plantea, como las tortugas recién salidas del huevo, por dónde hay que seguir adelante. Y Juan Marsé estuvo allí todos esos años y luego, a través de sus libros, en todos aquellos lugares. Siempre un libro de Marsé, siempre Barcelona. Un día volveré. El corredor siempre vuelve y encuentra un momento para visitar aquel barrio y acordarse de aquella primera novia que jamás llegó a saber que lo era y la brutalidad de los juegos infantiles; el salvajismo de las carreras cuesta abajo montados en cualquier cosa con ruedas; las peleas y el miedo. Si te dicen que caí. Los juegos atroces, dice la contraportada y yo escribí: Valladolid, Septiembre de 1.989. Siempre Marsé. Allá donde el corredor vivió, él vino a traerle más Barcelona y hasta Shanghai, si me apuras.

Le han dado a Juan Marsé el Premio Cervantes. Pues muy bien. Ahora que he terminado con las leyes, reglamentos y otras patochadas, ahora que vuelvo a tener tiempo para lo realmente importante, después de releer en tu honor "El Jinete Polaco", la última página siempre me da miedo, voy a rescatar "Ultimas tardes con Teresa". Esto es un consejo, amigos.

Hoy me han dado una gran alegría. Y seguro que un gran disgusto a más de un fanático.

Moltes Felicitats Juan!!!!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Entonces que tal ha ido lo tuyo? Ahora que has terminado con ello... Gracias por la recomendacion.

betren dijo...

Cuanta razón tienes. Creo que he leido casi toda la obra de Marsé, pero esa "Ultimas tardes con Teresa", creo que es una de las mejores historias que se han escrito jamás. Leer tus comentario me hace poner la piel de gallina. No soy barcelonés, pero adoro a esa ciudad y a esas gentes y nunca como en la novela de Marsé se ha visto tan fielmente retratada.En su más absoluta realidad, con todos sus clarooscuros. Solo Marsé y Manolo Vazquez Montalbán, han dado el punto de realidad que la misma tiene, y que tras leerles y viajara a Barcelona, reconoces los situos, los lugares e incluso a las personas que pasan por sus textos.
Por eso al igual que tu, solo queda decir, moltes felicitats Joan.

Francisco Castaño dijo...

Se lo merecía, yo tambien lo felicito.

Saludos.

Anónimo dijo...

Me sumo a las felicitaciones a Marsé, Barcelona también es única aunque no la describan.

Anónimo dijo...

Joer, Kal, resides en Málaga, adoras Barcelona... eres... ¿como se diría...? ¡¡¡TRANSNACIONAL!!!, esa es la palabra que no me salía y quería expresar.
Lo mismo nos sales ahora con una de Perez Reverte, tú eres capaz. Además de intentar convencernos que tambien es un gran escritor.

Respecto a lo que decis de Marsé, bueno, no está mal. Fijaos que digo a lo que decis. Mejor que Marsé yo creo que es aMARSE y si me apurais incluso la MARSEllesa tiene algo má de ritmo. Eso creo.

Finalmente quiero hacer un alegato en pro de los anónimos que escriben en este blog o como se llame y al mismo tiempo un reproche al titular del mismo: Que pasa Kal, que como los anónimos no te dicen que guapo eres ni que bien escribes y todas las demás lindezas que otros sí te dedican, no te merecen el más mínimo tiempo para contestarles ni agradecerles sus visitas. Está bien, arrieritos somos... Nenaza.