Hace diecisiete años que murió Freddie Mercury, el vocalista de Queen. Hoy la carrera va a ser un homenaje a su voz potente, a los buenos ratos que me ha hecho pasar. En aquel sótano de la adolescencia, en tantos sitios.
Madre mía. Diecisiete años son muchos años, ¿no?. La de cosas que ha pasado el corredor en estos años. Los lugares y las personas que ha conocido. Las expectativas generadas y las realmente cumplidas y luego la vida dando cal y arena, una de cada. Me acuerdo mucho de una película de Montgomery Cliff, él paseaba junto a una hermosura radiante y un tanto virginal, tal vez Elisabeth Taylor antes de ser gata trepadora en metales ardientes, en la que el pequeño galancito decía algo así como que los sueños de juventud siempre son traicionados con el tiempo. Mercury murió en la cresta de la ola, un virus le hizo leyenda, le asesinó joven, querido, admirado, le hizo icono y mártir de una peste nueva que cambiaría las relaciones humanas como no pudieron sectarias presiones, clanes, miedos o religiones. No, tranquilos, no está el corredor para filosofías. Para una lacrimosa exaltación a un artista muerto hace diecisiete años, puede, para filosofías, no.
Qué canción tan redonda, The Show Must Go On, el espectáculo debe continuar, qué talentos deben confluir, qué genéticas habilidades, qué aprendizajes complementarios, qué experiencias vitales son necesarias para llegar a crear algo tan perenne, tan universal, un mensaje que ha calado en tantas personas de tan diverso pelaje.
Dadle al play, si es vuestro gusto, y sentid la música. Los roncos finales arrastrados, la profundidad de las notas y esa voz que ya no está viva; pero que jamás morirá.
Espacios vacíos, ¿para qué vivimos?, ¿alguien sabe lo que estamos buscando?. Tiene razón Mercury: estamos aprendiendo. Estamos aquí para aprender y el show must go on, siempre. No puede pararse, ni un instante. No hay penas que merezcan la pena. Hay dolores; pero el sufrimiento lo pone uno. Aunque el maquillaje y las rodillas flaqueen, aunque el miedo te muerda los talones y esa uña curva y afilada te rasgue las entrañas, aunque creas que no hay más cera para mantener la vela en llamas, el show debe continuar.
Una vuelta más, un kilómetro más, todo menos quedarte parado y dejar que te atropelle la vida.
The show must go on. Forever.
Feliz semana que entra, corredores.
10 comentarios:
Lo acabo de ver en Tv,como pasa el tiempo!!!!
Los pelos de punta me habéis puesto entre Freddy y tú con esta entrada.
Saludos.
Yo tampoco me había percatado de lo rápido que pasa el tiempo.
Saludos.
Increíble como pasa el tiempo. Bonitas palabras y bonito homenaje a uno de los grandes.
Un abrazo.
Que gran grupo, que gran cantante. Si señor. Bonita entrada. Ya estoy de vuelta.
Uff es que...hace 17 años tenía 12 y los recuerdos son borrosos...carroza!!!
Increible canción, una de mis favoritas...
The show must go on... Always.
Ojo pitojo, Fer. Diecisiete años.
Y os parece que el tiempo pasa rápido; no lo entiendo. A mi me parece que fue ayer. Recuerdo muchos hechos de ese año. Por ejemplo:
La novena Encíclica de Juan Pablo II, "Centésimus Annus".
Se independizan mogollón de Repúblicas de la Unión Soviética y de Yugoslavia.
Se inaugura la Conferencia de Paz para Oriente Próximo en Madrid.
El japonés Sumio Lijima descubre los "nanotubos de carbono"... Os podría seguir enumerando un sinfín de acontecimientos. Lo recuerdo perfectamente. Todo esto fue ayer.
Saludos cordiales.
Toc,toc, se puede? realmente marco un tiempo, todavía se me ponen los "pelos" de punta por la canción al lado de la caballé en la que seria el tema conmemorativo de los juegos olimpicos de barcelona, que por desgracia no pudo ser.
Saluditos varios de un fontanero venido a menos.
O la vida continua que es más de aquí y viene a significar lo mismo aunque menos musiKal.
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