Esta tarde al salir de la biblioteca he visto una nube blanca y con aspecto de cúmulo en el nimbo. Inmediatamente me he acordado de todas las nubes de algodón de las ferias y del puesto de churros de Francisco en el mercadillo de la Avenida Lexington de la Nueva York. No podía ser de otra manera, así que me he puesto a buscar la foto y ahí la tenéis.
E-Magin@ disfruta de una preciosa y fresquita tarde de verano decadente. La sierra me impide ver el mar; pero se lo vamos a perdonar por ahora. La vida aquí tiene un ritmo lento y tranquilo. Los habitantes son un poco peculiares, nada que ver con mis rinconeros favoritos, gente de mar, de horizonte y canícula. El aire aquí es puro y transparente, las conversaciones repetidas y con acento entre agresivo y raro; mis refugios son correr, estudiar, leer y esta ventana azul.
Pocos e-Maginativos he conocido aún, estoy en ello.
Le he alquilado un piso a Germán Canoso, un señor de pelo gris, hablar vacilante y un poco vinícola que me ha contado que vivió media vida en un sitio con factoría pero que no se acuerda de nada y la otra media está intentando anotarla en un diario que aún no ha empezado. Cualquier día de estos, dice. Tiene noventa y nueve años y es un optimista convencido. De hecho le tiene contratado el ayuntamiento como augur de cosas buenas, soñador entusiasta y capullo florido de reconocido prestigio. Es un encanto de hombre cuando recupera el conocimiento en la taberna de Frascuelo y de María.
Mi vecina, puerta con puerta lo que usted necesite nada más que llamar, se llama Vecina Deal Ado. Está casada con D. Mi Marido y además son pareja de hecho y son dos, como las parejas normales. Parecen buena gente, mañana les voy a pedir treinta huevos y veintidós kilos de azucar para hacer un bizcocho. A ver qué dicen.
Mis obligaciones en esta ciudad rural, subida en cerro y con vistas a Polonia y sus jinetes son múltiples y varias. Tengo que estudiar cosas, leer libros para olvidarme pronto de las cosas que estudio y hacer amigos, aunque en este intento progreso entre poco y nada. Hoy, sin ir más lejos, he comido con Mario y otro cuyo nombre no recuerdo pero que era tonto doctorado, Mario me ha dicho que quiere ser intelectual de mayor mientras el otro asentía sereno con la mirada perdida en la camarera. Cuando me he recuperado del pasmo se me ha escapado una carcajada y he puesto perdida de gazpacho con tropezones a una señora de buen ver y mal perder.
Mañana salgo a correr por la mañana otra vez. En cuanto esté a punto de perder el conocimiento por estas cuestas del demonio, Dios le confunda, recordaré que será ya martes y que queda menos para empezar el siguiente libro y tal vez encontrar una persona normal que vea churrerías en las nubes y jinetes polacos en cerros e-Maginarios.
Madre mía. Menudo invierno nos espera.
4 comentarios:
Me encanta como escribes, en serio. Genial! Un saludo, suerte y animo ;)
jeje, me has sacado unas cuantas sonrisas! Suerte con el estudio! ;-)
Hay tierras que uno imagina llenas de bandoleros y reyes visigodos
Ten cuidado con los entrenamientos, no vaya que te nubles y te salgan hechos un churro. ¡A e-cuidarse, polaco!
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