martes, 9 de diciembre de 2008

AAAAAAAARRRRRRRRRRJJJJJJJJJJJJJJJJJJJJ

Ocho puntos de sutura en el perineo por desgarro con apariencia de atropello ferroviario múltiple y posible complicación por rotura de vasos comunicantes dos a dos, con lo que eso duele y humilla. Secuelas: incapacidad para controlar esfínteres durante los próximos tres meses, dice optimista el médico, exilio voluntario del barrio hasta que se mitiguen las risotadas de este vecindario cabronítico.

Pipipipipipipipiiiipiiiiipiiiiiiiiiiii

Las siete y cuarto.

Sudores, calores, pesadilla. Ducha.

Eso no puede pasarte a ti. Acércame la espuma de afeitar, quítate ese pelo de la nariz que te vas a caer; yo controlo mi cuerpo, domino mi musculatura, mi tendonería y las articulaciones de lujo; he alcanzado el equilibrio interior basando mi yo mismo en la introspección cúbica y la unión espiritual con el glutamato enzimático; se te han quedado los pelos de la coronilla en posición de "alerta: leones"; agüita, gominita, palmetazo, putos pelos; papá qué haces, porqué te pegas así, nada. Desodorante y a trabajar, vividor.

Aaaasceeeeeeeeeensoooooooooor!!!!!!!!!!

Y además, con todo lo que has aprendido: las pantorrillas son gemelos y aquello isquiotibiales, los abductores no son alienígenas; tenemos trigémino, todos, no sólo las coristas macizorras, los cuadriceps no saben contar, las sentadillas son sin silla...

Bipbip, buenos días máquinaaaaaa, palmetazo en el capó, orgulloso de la caballada. No, hombre, ya no, ya no vivo en la confusión, empiezo a ver la luz: hacer series ya no es correr cejiacontecido, ni con caminar bamboleante a lo Zebulón Macahan cámara en mano, ya no me tumbo en la hierba bajo las palmeras, mano en nuca, para recuperar dos minutos después de los 400. De hecho empiezo a comprender a todas aquellas personas que me seguían en mis primeros meses de entrenamiento, bolsa de pipas en mano, y que tan bien parecían pasarlo haciéndome compañía. Qué cabrones. Me veo colgado en YoPude.

Qué atascazo, madre. El CO2 sube haciendo cabriolas, los mocos del del A3, la del Mini pintándose los morros, los de siempre, los fumadores matutinos encerrados en los coches, yo fui uno de ellos y me cuesta comprenderlo, cómo era capaz de meterme aquellas caladas en ayunas. Todo aquello se acabó ahora que soy una máquina del atletismo, la gran esperanza blanca, el Rey del Trote, aquí me veis, sin darme importancia, rezando a Santa Fumarola por bulerías, tanguillos y arrastrás.

Qué bonito es el deporte!!!!!!!



LLAMAD AL 112!!!!!!!

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Para eso lo mejor es Sebrane 04 y unos días de abstinencia ;-)

Unknown dijo...

Fernando, sólo puedo decirte que me encanta leer tu blog... siempre.
Un saludo y a seguir escribiendo estas historietas. Gracias.

Paco dijo...

Coincido con Carlitros...lo paso genial!

Paco Montoro dijo...

Me apunto a los firmantes de arriba...genial. Saludos

Anónimo dijo...

Oh my God!!!! .... Mis sospechas se confirman.... te has pasado al lado oscuro. Eres uno de los nuestros, eres un ex-fumador reconvertido en deportista (y ademas autor de un blog cojonudo)

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

¡Vamos, vamos, Mr Kal! ¡¡¡Confiésalo!!! ¿Qué es lo que fumas? Saludos, maquinón.

Anónimo dijo...

Juas!!!! A este paso vas a tener que entrenar con camisa de fuerza

lalala dijo...

Jajajajajaja! Eres único con tu ironia. Gracias por tus relatos!
Un saludo kal desde la cercania del mar.. (ojalá duraran siempre las vacaciones).
Por cierto, que salió bien y ya estoy un poquito más cerca de conseguir mi reto... ánimo con el tuyo!

Kal dijo...

Gracias por venir. Sois muy amables. Está bien sentarse un rato con la única intención de entretener a unos amigos. Nunca había hecho algo así y me gusta.

Gracias.