Corredores que aparecen entre la niebla, farolas amarillas, charcos que estallan bajo las pisadas, rítmicas y constantes, respiración fría de cristales, narices heladas.
Llegó el invierno y con él "La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina. Estoy sumergido en los tiempos grises de la España en guerra, en un Madrid que tan bien conozco, en un viaje remontando el Hudson, en una Alemania de Weimar, Bauhaus y caos, Ignacio Abel y Muñoz Molina me traen sus habitaciones de hotel, sus aduanas, los espacios intemporales de esperanza, recuerdo y vacío, el pasado y el presente fundiéndose como esos corredores con la humedad que los expele y los engulle.
Desde que leí El jinete polaco no he podido dejar pasar un libro de este jienense de todas y ninguna parte. Hijo de la tierra y las olivas arrancadas a las madrugadas, emigrante, exiliado, temeroso de burocracias e incertidumbres. Anclado en amores y maestro de adjetivos.
"... aprecia la escena como una composición plástica, cuyo centro fugaz es la sombra femenina perfilada y muy rápida que cruza por delante de una fotografía proyectada sobre una pantalla a la que su padre da la espalda."
Y es ella, el deseo y la esperanza en una historia completa, triste y real.
Los corredores desaparecen entre jirones etéreos y sus respiraciones agitadas aún pueden oírse, intuirse mientras sus pasos se ahogan en la distancia.
Ha llegado el invierno: las sábanas de franela, los guantes, el gorro de lana y el aire helado de las mañanas por amanecer, el olor a café con leche y las conversaciones apagadas tras los vidrios en los bares de siempre, los hombros encogidos, el vaho, los décimos de Navidad.
Van y vienen, los libros, los corredores, los jirones de niebla. ¿Dónde nacen?.
Está bien la vida.
3 comentarios:
Si, tenemos suerte de que este bien la vida, la verdad. Un saludo amigo.
Ayer en Malaga, salian los corredores de debajo de las piedras....jajaja
El invierno tiene su encanto...buena reseña de libros...un abrazo
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