
Creí que era una aventura y en realidad era la vida, decía el padre de Kurtz.
La vida moderna nos ha llenado la cabeza con heroicidades filmadas en cinemascope. Desde el primer Ben-Hur con títulos de cartulina y piano de fondo todos hemos deseado asestar al malo el golpe de gracia, escalar rascacielos para terminar colgados del reloj, disparar certezos plomazos al cejijunto y volar entre rayos de colores acompañados por un gorila parlante, una yogurtera azul eléctrico y una estatuilla de oscar de tamaño natural. Los guionistas, los peliculeros y las avagardneres nos han quitado el placer de disfrutar las pequeñas cosas. Todos queremos ser Han Solo y eso no sólo no puede ser, es que es imposible.
Yo esta semana he tenido mi aventura particular.
He descubierto las ortiguitas de mar; de pie, con un barril y una tabla como mesa, en mitad de la calle, en un bar con nombre de uvas manchegas, en la provincia de Cádiz, en la gloriosa provincia de Cádiz. Esta semana he aprendido a encontrarle los terrenos comunes a una persona que admiro, he disfrutado con un libro sencillo, he hecho unas cuantas fotos y mi hijo ha recibido un diploma por leer su primer libro. Se lo voy a enmarcar, espero que disfrute como su padre de los libros por descubrir, las personas por conocer y las cosas sencillas.
Ha sido una gran semana.
PD: A los que vais al MAPOMA: disfrutadlo mucho.
PD2: Editado para corregir un gazapazo.
5 comentarios:
Fernando es maravilloso ese diploma que ha recibido tu hijo. Leer su primer libro!!! recuerdo yo los primeros míos de Verne o Los Cincos...un abrazo
Que bueno lo del diploma jeje. Un saludo!
Ojalá disfrute leyendo mucho y encuentre buenas personas a su lado a lo largo de la vida.
Ole tu niño! Jiji. Pues si, las pequeñas cosas son las que hacen el mundo tan grande!
Un abrazo y que tengas una semana tan buena o má que la pasada! ;-)
Ese diploma! grande!!!
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